Al abrigo de los centenarios muros de San Bartolomé Apóstol no solo es venerado el San Antonio de Padua que un día esculpiera un joven Luis Aldehuela, sino que años después, cuando nuestro artista era ya un autor consagrado, se requirió de su talento para decorar la recuperada capilla bautismal de la parroquia. En primer lugar tenemos a Jesús Resucitado, con esa claridad que siempre impera en sus lienzos. Con posterioridad, pintó un segundo cuadro con el motivo del Bautismo en el Jordán. Espléndido conjunto que, ojalá, perdure por siempre junto a la bella pila bautismal de mármol rojo egabrense y la soberbia reja del maestro Bartolomé.
