Feliz Navidad


Quisiera ser Belén...
O el pesebre, o la paja de tu cuna.

Quisiera ser Portal...
O el cayado del pastorcillo que se acerca
con ojos asombrados y la boca entreabierta.

Quisiera ser...
Quisiera ser la estrella,
o el paisaje, o el sendero que a Ti llega.

Yo quiero estar contigo
en esta Buena Noche que naciste
para salvar con Tu amor la triste Tierra...

Luis Aldehuela

Puede que resulte un poco anacrónico, pero no quería que terminara el año sin incluir en el blog el último de los carteles que pintara Luis Aldehuela para anunciar nuestra fiesta romera. Fue en el año 2000, y de nuevo el artista nos sorprende recogiendo uno de esos momentos especiales que, aunque puedo equivocarme, nadie había aún plasmado en lienzo: la recogida de la imagen de la Virgen de la Cabeza, y la cadena humana que ayuda a los cansados anderos a llegar a la explanada del santuario. Viendo a esos romeros uno recuerda los dibujos que ilustran Los últimos que fuimos a la guerra, con un sintetismo y agilidad que están muy próximos al mundo del cómic.

Mural de la parroquia de Cristo Rey (1961)


En el día de Cristo Rey de 1986 recibí la confirmación en mi parroquia de manos del Vicario Diocesano. Aquí tenéis la fotografía, donde se pueden distinguir también al actual Vicario, don José Antonio Maroto Expósito y al fallecido José Ignacio Leal Carrillo. Los que somos de Andújar podremos reconocer a más gente. Pero hoy no es este mi cometido, sino otro bien distinto.

La parroquia ha celebrado este año su medio siglo de existencia. Luis Aldehuela pintó, hace cincuenta años, el mural que aparece detrás de nosotros y que representa, por un lado, a la familia angélica y, por otro, a la familia de los laicos y religiosos. En el centro, un bajorrelieve de Cristo Rey que salió de las manos de otro artista iliturgitano singular: Antonio González Orea.


Muy buenos recuerdos, pero, sobre todo, fue mi primer acercamiento a la obra de Luis. Cuántas veces he rezado mirando este mural. Cuántas historias he vivido mientras lo contemplaba, desde mi bautizo y mi primera comunión hasta la confirmación. En cuántas ocasiones me habré preguntado en mi niñez y adolescencia quiénes serían los autores de este monumento.

Se nos fue en un otoño que pintó una y mil veces

Quedan ya en el recuerdo muchos ratos en el estudio, charlando, contando anécdotas, bien solos, o con José Ramón Navarro, otro magnífico pintor de Andújar. A veces, tomábamos un aperitivo, un buen vino con una tapa, lo que en Andújar se llama “ligar”. Una vez nos hizo migas. Siempre sobre el caballete una de sus obras. Una vez tenía un jabalí, solamente manchado, unas manchas que dejaban ver una figuración expresionista inigualable. Le dije: “Luis, déjalo así, no lo toques más”. Él me contestó: “No, sobrino, porque ese no soy yo”. Siempre estuvo en la figuración, no quiso nada de las vanguardias, de la abstracción, a pesar de haber coincidido con José Guerrero en Madrid. Aquel estudio, hoy el estudio, era el universo de Luis Aldehuela. Lienzos, dibujos, carpetas, libros, muchos libros, detalles, recuerdos de mil viajes, fotografías y, sobre la ventana, un limonero. Una mañana soleada nos fuimos al Santuario a ver sus pinturas y al padre Domingo. Sus pinturas eran “La Santa Cena” del presbiterio y “La Asunción de la Virgen” en uno de sus lunetos, otra obra cumbre por su profundidad, sentido y magnitud; una escena trasladada al solar de nuestra sierra.

Se nos fue Luis Aldehuela en este otoño cálido y lluvioso. Ese otoño que él pintó una y mil veces en la paisajística de la sierra; de ocres verdes y amarillos. Una sierra que él muy bien conocía y que ha universalizado en las cerca de quinientas exposiciones que realizó por toda España y, un buen número de ellas, en Madrid, en la capital del reino. Era un gran admirador de Velázquez, y este hecho se nota en su pintura. Aquellas tonalidades grisáceas, luminosas de nubes y tierra de la sierra del Guadarrama las vemos reflejadas en sus cuadros en la sierra de Andújar.

Se nos fue Luis Aldehuela. Su último homenaje, el que le ofreció la Archicofradía de la Oración en el Huerto, por haber sido él el creador de su titular. La parroquia, su parroquia, de San Bartolomé guarda un San Antonio de Padua —“Allí en donde a Dios se alaba, tu imagen, San Antonio, se venera”, decía Lope de Vega—. También dejó en la capilla baptisterio un Bautismo de Jesús sobre el Jordán, y un Cristo Resucitado. En la parroquial de Santa María restauró la imagen de la Virgen de la Cabeza y pintó el mural “Las Campanas del Santuario”. A la cofradía matriz de la Virgen de la Cabeza le dejó otra obra maestra: el tondo del estandarte neobarroco, una iconografía mariana de completa narrativa festiva y romera.

Es difícil sintetizar y expresar todo lo que ha significado en la vida y en el Arte. Luis se ha ido por el imperativo natural de tener 91 años. Esto nos debe de tranquilizar a todos. Su lienzo se ha ido acabando y su pintura agotando. Te recordaremos siempre.

Juan Vicente Córcoles (diario Jaén, 13 de noviembre de 2011).

Última Cena


Tengo que ordenar mi archivo con los materiales sobre Luis, por eso no descarto volver a esta entrada algún día y reescribirla, cuando encuentre más información sobre este cuadro: una Última Cena que pintó en 2005 para ser donada al Real Santuario de la Virgen de la Cabeza. Aquí cabe recordar, más que nunca, el carácter de artista vocacional de Luis, como he destacado en entradas anteriores. Se colocó el cuadro en el presbiterio y se celebró una Solemne Misa para celebrar tal acontecimiento. Fue un mediodía de otoño, precioso. No recuerdo ahora la fecha exacta, algún día la encontraré, pero sí la hermosa sensación que me dejó.

Durante su creación pude darme cuenta de la inmensa capacidad de Luis para centrarse en un objetivo y no descansar hasta verlo culminado. Trabajaba incansablemente, llegando incluso a enfermar por el agotamiento. Era increíble su tenacidad. No vivía para otra cosa que no fuera pintar el cuadro, de una envergadura considerable y de proporciones extraordinarias, lo que le hacía estar constantemente subiendo y bajando de la tarima que le servía de ayuda. Ahí está la heroicidad del artista; su obsesión, incomprendida para quienes no sienten la fuerza de la creación; su aferramiento a una idea –o, mejor dicho, a un ideal– que le absorbía por completo…

Hermosa lección la que aprendí de Luis, no sólo catequética. La pintura sigue la tradición en cuanto al tratamiento del tema. Recuerdo que en un primer plano, a la izquierda, iba a colocar un perrito, como habíamos visto en otras representaciones, propias de la Contrarreforma. Incluso llegó a pintarlo, pero al final decidió no ponerlo. Impresiona la perspectiva que impone la solería, dispuesta en forma de tablero de ajedrez. Bajo el dintel puede leerse: "QVO PRO NOBIS TRADETVR", palabras de la institución eucarística: "Hoc est enim corpus meum, quod pro vobis tradetur". En realidad debería ser QVOD, porque Jesús se refiere a su cuerpo (y corpus es neutro).

Arte religioso

Noviembre quiere merecerse su nombradía y por eso acaban de dejarnos artistas de una altura fuera de serie. Luis Aldehuela es uno de ellos. Si lo traigo aquí no es sólo por el dolor que me produce su pérdida, también por su importancia como uno de los pocos y grandes artistas religiosos del presente. Cuando digo religioso no me refiero a que trabajara por encargo para la Iglesia. Utilizo el adjetivo en su sentido profundo, no industrial, como estímulo que conmocionaba su alma y lo impelía a ejecutar su obra, puesta al servicio de un ideal, revestida de belleza. Así les deja todo bien claro desde el principio al feligrés, al devoto o al peregrino, sin necesidad de las interpretaciones abiertas a que nos tiene acostumbrados el arte abstracto y conceptual.

Luis solía decirme: «Ya no existe el arte religioso». Llevaba razón. Lo comprobamos en la música. Muchos parroquianos identifican, no sin cierto peligro, devoción con devocionismo hacia la imaginería, cuando realmente esta debería crearse para lo primero, no para lo segundo. Tampoco me olvido de la escasa representación española en la exposición Lo splendore della verità, la bellezza della carità, celebrada en homenaje a los sesenta años de la ordenación sacerdotal de Benedicto XVI. Los tiempos han cambiado y ahora resulta inconcebible pensar en una Iglesia mecenas, papel que desempeñó en otras épocas gloriosas para el arte. Por eso este debería ser el momento de los artistas vocacionales, como Luis Aldehuela, para que demuestren que el genio jamás sucumbe.

Publicado por Francisco M. Carriscondo Esquivel en Vida Nueva 2778 (noviembre de 2011).

Oración del Huerto (de 1948 a 2009)


Continuando con la constancia gráfica del proceso de creación del grupo escultórico de la Oración del Huerto, recupero de mi archivo esta fotografía que me envió Luis el 25 de noviembre de 1996 (por tanto, hace ahora quince años). La foto es de 1948 y en ella podemos verlo en el centro, junto a sus hermanos Manolo y Paco.

Acompaña a la foto este texto: "Como verás, me quedé casi en el chasis. ¡Cómo trabajé, yo solo! (Las dos obras escultóricas que hice en mi vida fueron obras de soledades). ¡Hasta las orejas me adelgazaron! El ángel tiene una luz casi sobrenatural, y parece como si se estuviera tragando las lágrimas".

El año que viene echaré mucho de menos acompañar a Luis para ver el paso de la Oración del Huerto, el Miércoles Santo iliturgitano. La última vez que pude acompañarlo fue hace dos años, en 2009. Nos acompañó Pili, su hija. Aquí debajo pongo la fotografía que pude hacer con mi iPhone.

Precisamente, el próximo día 25 de noviembre, a las 20:30 h., se celebrará el funeral por su alma, en la parroquia de San Bartolomé. Ese mismo día aparecerá mi columna mensual en Vida Nueva, dedicada a él y a los artistas vocacionales, aquellos que, como Luis, nos demuestran que el genio jamás sucumbe.

Poema de Manuel Vegas Asín (2/2)

A Luis, el viernes 4 de noviembre.

Lo esperaba y estaba tan de espera
que estaba de esperar desesperando
Y la esperanza me ocultaba el cuando
volvería a volver la primavera.

Y... ¿Saber la verdad? ¡Quien la supiera!
La verdad me llegó de contrabando;
alijo de dolor, verdad soñando
para no despertarse la primera...

Y yo me desperté, rompió el presente,
la esperanza se me abrazó al costado
y el recuerdo se me quedó en la frente.

Tú de recuerdo y yo desesperado
El mundo se me ha roto de repente...
Dicen que Dios te llevó a su lado.

Y te fuiste hacia Dios o hacia quién sabe,
con una fe que siempre fué contigo.
Yo me quedé penumbra de un amigo
con la amistad clavada...
Y no me cabe

en el costado este dolor... la llave
de la amistad se fué volando y sigo
buscando el corazón por todo el trigo
sin encontrar la nota ni la clave.

Te recuerdo de sierra y de horizonte
inventándole sueños al paisaje
y poniendo color al desafío.

Se ha vestido de jara todo el monte
y hay un viento de amor en el ramaje...
Pilar al fondo, perfumando el rio.

Manuel Vegas Asín. Otoño 2011.

Poema de Manuel Vegas Asín (1/2)

Me dicen que te vas... Que está el camino
para tu paso, al borde del sollozo...
Tú ya estás peregrino;
yo rumiando mi pena trozo a trozo.

Samaritano el pozo
con el agua serrana cuesta arriba;
un sueño a la deriva
que me lleva contigo hasta El Cabezo.

De la jara y del brezo
la sierra se estremece de Morena.
Toda la Sierra suspira y se llena
de un mariano sentido
y El Cerro conmovido
se alumbra con el nombre de Maria.

Sierra y melancolía
se asoman el pincel de tu paisaje...

Ha sido largo el viaje,
puede que te aparezca la fatiga;
pero tú eres espiga
para hacerte de pan para el hambriento;
pincel o sentimiento,
horizonte del sueño mas serrano.

Llevabas en la mano
la berrea, la luz y el horizonte...
Toda la paz del monte
buscando tu pincel con vuelo urgente
y un trino incandescente,
de colorín mariano y volandero,
te sigue acompañando en el sendero
que te lleva a la altura.

Todo el paisaje se volvió ternura
de tu pincel... Y estaban los momentos
diciendole a los vientos
que Dios estaba de ilusión y espera...

Todo el otoño es una primavera
inventándole flores al camino.
Son cosas del destino
que duelen al que vive y al que queda.

La vida es una rueda
gira-girando sueños o memorias.

La vida son historias
que nos viven los pulsos y la herida.

El punto de partida
puede ser el final o la llegada,
que del todo a la nada
la distancia es muy poca.

Ya me llega el silencio hasta la boca;
pero sigue tu nombre en mi costado.
Cruzan de lado a lado
tu nombre y tu recuerdo...

Yo, mas loco que cuerdo,
voy rimando amistad con amargura
y voy con la andadura
buscando tu sendero.

Esperame en la altura,
compañero del alma, compañero.

Manuel Vegas Asín. Otoño 2011.

LAS CAMPANAS DE LA VIRGEN


Nos quedaba un cartel de Romería pintado por Luis, pero hemos preferido insertar en estos momentos en que nos ha dejado físicamente, la obra que en 2004 pintara para el baptisterio de Santa María La Mayor. Se trata de un mural de grandes dimensiones que viene a llenar un gran vacío que existía en la capilla que preside la imagen de la Virgen de la Cabeza. Él mismo lo tituló como "Las campanas de la Virgen". La fotografía nos ha sido facilitada por Antonio Manuel Aceituno (Archi). Es la que se utiliza para entregar a cada familia, cuyo hijo es bautizado en la parroquia, como recordatorio de ese feliz día.
En 1918 se bendice la antigua capilla de San Pedro con la nueva advocación de Nuestra Señora de la Cabeza, deseosa la feligresía de Santa María de tener en la iglesia una imagen de la Morenita a quien rezar todo el año. Curiosamente, en la nueva capilla va a intervenir gran parte de los artistas locales de la época: Mefre, García del Valle, y también el padre de Luis: Manuel Aldehuela Palomino. La obra, por desgracia, desapareció en la Guerra Civil.
Santa María: ese precioso joyel que alberga buena parte del escaso legado eclesiástico que la historia nos ha dejado, puede mostrar con orgullo una de las más hermosas obras salidas del pincel y del alma de nuestro Luis Aldehuela, a quien queremos imaginar en estos momentos gozando de la presencia divina, rodeado de esos angelotes que tanto gustaba pintar y esculpir. 

Contemplación y estado

Amable apunte en irisados tules,
leve matiz y sacra retentiva,
conformando ―hermosa― sensitiva
luz de grises, de verdes y de azules.

Atrapada la creación en hules,
barnízase su luz tan fugitiva
que para siempre dormirá ―cautiva―
apresada en polícromos baúles.

Contemplo inmóvil, al pintor y su obra:
breve resumen del alma serena
y hoja de otoño sobre fresca hïerba.

Y nada quiero ya, pues todo sobra:
esa espera infinita, esa condena
se hizo esclava del bien, del arte sierva.

Quedamos con la lluvia

Quedamos con la lluvia, cuando el agua
se desliza por los postigos,
la transparencia del cristal.
Cuando fluye el silencio
de la corriente oculta en los canales.
Y la gota del líquido,
al resbalar tan de repente,
por las hojas de las hortensias
y los pétalos de los geranios.

La luz, ya tan distinta.
A oscuras, tan de pronto, el salón.
Y así quedamos, en la duermevela,
con la música al fondo,
conversando…

Y mientras, cae la lluvia.
Es el tiempo que ya nos queda.

(Francisco M. Carriscondo Esquivel, inspirado en las tardes de otoño e invierno que pasaba con Luis en su casa, conocedor del tiempo que nos quedaba y que queríamos apurar al máximo, publicado en Cuaderno votivo. Ciudad de México: Ediciones Sin Nombre, 2010).

Y TAMBIÉN LOS BLOGUEROS

En especial, los blogs ligados a la historia de Andújar, la Semana Santa, la Virgen de la Cabeza y el mundo del arte.

Canal Romero: http://canalromero.blogspot.com/2011/11/fallece-luis-aldehuela.html

Andújar Peregrina: http://www.andujarperegrina.com/2011/11/andujar-y-la-sierra-pierden-luis.html

Semana Santa de Andújar: http://semanasantaenandujar.blogspot.com/2011/11/fallece-luis-aldehuela.html

Nombres para la historia de Andújar: http://nombresparalahistoriadeandujar.blogspot.com/2011/11/ha-fallecido-luis-aldehuela.html

El ajoarriero: http://elajorriero.blogspot.com/2011/11/homenaje-luis-aldehuela.html

José Luis Ojeda Navío: http://www.jlojeda.es/blog.html

Al sonar de una campanilla: http://stmavirgendelacabezaderute.blogspot.com/2011/11/el-pasado-viernes-fallecio-d-luis-de.html

Abril se tiñe de sueños: http://abrilsetiedesueos.blogspot.com/2011/11/descanse-en-paz-d-luis.html

Andújar histórica: http://andujarhistorica.blogspot.com/2011/11/perdida-de-un-gran-artista-local-d-luis.html

Archicofradía de Nuestro Padre Jesús en su Agonía del Huerto y Nuestra Señora de los Dolores: http://oracionhuertoandujar.blogspot.com/2011/11/luto-por-un-artista.html

De escuadras a tramos: http://deescuadrasatramos.blogspot.com/

Callejuela de azahares: http://sentirdeandujar.blogspot.com/

Tertulia cofrade El Pertiguero: http://www.granpoder-andujar.org/tertuliaelpertiguero/viewtopic.php?f=11&t=41&sid=1a5a77191bf61c152f09cff8d30fc07c

LA PRENSA DIGITAL RECOGE LA TRISTE NOTICIA

Los medios de información digitales se hacen eco del fallecimiento de Luis Aldehuela:

Ideal
http://andujar.ideal.es/actualidad/333-ideal-andujar.html
http://www.ideal.es/jaen/v/20111105/andujar/muere-pintor-luis-aldehuela-20111105.html
http://andujar.ideal.es/opinion.html


Jaén
http://www.diariojaen.es/index.php/menuprovincia/andujar/43982-fallece-luis-aldehuela-el-pintor-que-universalizo-la-belleza-de-la-sierra
http://www.diariojaen.es/index.php/menuprovincia/andujar/44005-sentido-adios-a-un-hijo-predilecto
http://www.diariojaen.es/index.php/la-semana/hasta-siempre/44356-hasta-siemrpe


Campiña digital
http://campinadigital.wordpress.com/2011/11/05/fallece-el-pintor-luis-aldehuela-a-la-edad-de-91-anos/

Elpais.com. La comunidad
http://lacomunidad.elpais.com/esquelas/posts

In memoriam

El pasado 4 de noviembre nos dejó en Granada el singular artista, pintor y escultor, Luis Aldehuela Gómez. Resulta imposible desgranar aquí todo su currículum. Una síntesis puede consultarse en el controvertido, pero no menos útil, Diccionario biográfico español (2011) de la Real Academia de la Historia, donde se puede comprobar la adscripción del autor a una generación de artistas, como Antonio González Orea o Francisco Baños Martos, que representan lo mejor de lo que se ha producido, dentro de las artes plásticas, en la Andalucía oriental de la segunda mitad del siglo XX. Los historiadores de estas disciplinas deberían acercarse a su figura con más atención, pero si excelente es la calidad artística, mayor fue la calidez humana, y quizás esta última –con su exilio adrede, fuera de los grandes circuitos culturales, inmerso como estaba en los escenarios que siempre quiso pintar– le impidió alcanzar la merecida nombradía. Parafraseando al insigne autor de El Gatopardo (1958), solía decirme que le gustaría que todo el mundo supiera quién fue, es y será Luis Aldehuela. Y he aquí que, como fiel testigo de quién es, pretendo erigirme en portavoz de lo que fue y sentar las bases de lo que será.

Ante todo, el artista fue un pionero, con una valentía en su deseo de innovar que ya le venía en los genes. De hecho, su padre, Manuel Aldehuela Palomino, se dedicó al arriesgado oficio de pintor escenógrafo, diseñando y elaborando los escenarios a petición de las compañías teatrales, que venían por Despeñaperros a esta parte de Andalucía, para sus representaciones. Y más tarde, ya culminada su formación en la sevillana Escuela de Artes y Oficios y en la madrileña Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, decide innovar en materia pictórica mediante la captación de la naturaleza viva, en movimiento: la de las escenas de caza, pero no la de la presa cobrada, sino la del lance violento, el agarre y la batida. Y no se crean que su decisión fue fruto de una sesuda y académica reflexión. Todo lo contrario: fue, más bien, al calor de una lumbre, en su viña de Sierra Morena, limpiando las piezas cazadas con su perro Terry, con las primeras lluvias que auguraban el otoño y la berrea de los ciervos: «Pintar es cazar la belleza», el lema que le acompañó todo el tiempo y que, para más solemnidad, se lo traduje al latín y lo colocó en el pórtico de su estudio: Pingere pulchrum venari est.

Lo cuenta en su libro Los últimos que fuimos a la guerra (2007), una obra que merece mayor difusión por cuanto que constituye un valioso testimonio, ajeno a cualquier pretensión partidista o posicionamiento político, de lo que aconteció en el sur granadino durante la cruenta Guerra Civil Española. Y, además, por reflejar a la perfección quién fue y es Luis Aldehuela. En lo que se refiere a lo que será, el propio artista cedió el testigo. Recuerdo con nostalgia cómo insistía en brindarme apuntes, copias de textos, de fotografías: «Ten, para el archivo», solía decirme. El único estudio serio sobre su obra permanece inédito, presentado por Francisco Amengual como trabajo fin de carrera en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada. Aún no se ha realizado la catalogación de toda su obra. Y el Ayuntamiento de Andújar, lugar que le vio nacer, no debería conformarse con haberlo nombrado Hijo Predilecto de la ciudad y dedicado una calle. Tendría que colaborar con sus familiares para la creación de una fundación que sirva de depositaria y difusora de todo su legado material, pues del sentimental ya nos ocupamos quienes lo conocimos.

Francisco M. Carriscondo Esquivel
(publicado en la sección «Opinión», del diario Ideal, 06.11.11)

Luis Aldehuela (1920-2011)

Creía que aún me quedaba mucho tiempo para poner esta fatídica fecha, pero al final no ha sido así. Nuestro amigo Luis, el artista excepcional, se nos ha ido a ese cielo azul y gris como el de hoy, que tanto le gustaba pintar.

Hoy, más que nunca, hemos de poner todo nuestro empeño para difundir su memoria; hacer que los demás sientan su legado como nosotros, los que lo conocimos, venimos haciendo desde hace tiempo, como ejemplo de mucho, no sólo de buen arte.

Se dirán de él muchas cosas, seguro. Pero sólo unos pocos, los que quedamos aquí huérfanos, sabremos para siempre quién fue, es y será Luis Aldehuela. Ahí están sus textos y sus cuadros, todos comunicando, transmitiendo a su estilo, en su particular código.

Pero, especialmente, ahí está todo lo que nos transmitió. Luis, nos dejas porque ya veías la hora de reunirte con Pilar y con Manolo, con Terry, seguro que con Fermín y con todos los amigos que hiciste a lo largo de tu extensa y plena vida.

Te has ido tal como tú eres: alegre, saboreando hasta el último momento, y abrazado a ese niño que fuiste y que, una vez en tu querida Sierra, contempló a tu San Antonio del alma. A partir de hoy ya eres un ángel de su séquito.

Se apagó el cuerpo pero resplandecen el mito, el artista, un modelo de humanidad, el prodigio maravilloso, el principal argumento por el que aún sigo creyendo en esta tierra. Hasta siempre, Luis, amigo. Ahora seré yo quien te recuerde y brinde por tu genialidad.

La alegría desbordante en el Jándula, el momento previo de encontrarse con la Morenita, el compartir pan y mesa con otros peregrinos... Otro momento culminante de la Romería de la Cabeza plasmado con una sencillez y un colorido que llenan la vista y el alma.

Hermosísima composición costumbrista que recrea el antiguo arco de entrada a la plaza del poblado, para la romería de 1977. Y quizás, uno de los carteles que más se difundieron en su momento para, convenientemente adaptados, sirvieran de elegante cuadro que adornase más de un salón andujareño.




Hasta 1968 no encontramos a Luis Aldehuela plasmando su sentir romero en un cartel oficial. Durante estos años la madurez que ha ido logrando el artista es bien patente, tanto en sus conocidos temas venatorios, como en el retrato. La Virgen de la Cabeza es un motivo que se va a repetir una y otra vez en sus cuadros, llegándole encargos de muy diferentes lugares. De ahí que, suponemos, eligiese a la imagen de la Morenita para pregonar la fiesta del 68 con sus pinceles, una imagen exenta de cualquier avalorio extraño: sencilla entre las peñas, como recién aparecida al pastor de Colomera. Y ambas imágenes, la Virgen y el Niño, luciendo en sus sienes las antiguas coronas. Habrá que esperar muchos años para encontrarnos con otra reivindicación estética similar: al cartel de romería de Pedro Palenciano donde también aparece María como Madre de Dios, sin condecoración alguna.

Al año siguiente, de nuevo fueron los pinceles de Aldehuela los que pregonaron gráficamente la fiesta. Y de nuevo aparece el santuario en lontananza, como la meta de esos entusiastas romeros que, al avistar el cerro parecen pronunciar un "¡Viva la Virgen de la Cabeza!" que nos atreveríamos a colocar en un bocadillo imaginario, si de una viñeta de cómic se tratara. Pero no, se trata de un cartel bien resuelto, atento el artista a condensar en sencillas pinceladas el mensaje que ha de ser, como todo buen cartel que se precie, claro y directo. Como curiosidad, se puede observar que aún no está perfilada la firma que va a sernos tan familiar posteriormente.

Carteles de romería de Luis Aldehuela


Iniciamos hoy la publicación de los carteles de la Romería de la Virgen de la Cabeza de Andújar que han salido de los pinceles de nuestro autor. En primer lugar, la contribución de un Aldehuela muy joven que sabe buscar un motivo de gran originalidad, ya que no se centra en una escena costumbrista, sino que coloca en un plano de preponderancia la naturaleza que rodea al lugar de culto. A lo lejos, percibimos la fiesta y el jaleo por los fuegos de artificio que salen del cerro de la Cabeza, pero la escena tiene un especial halo de intimidad, en uno de tantos valles que pueblan nuestra serranía.
Hay que decir, también, que es este el primero de los carteles que inaugura la segunda etapa de esta manera ya tan tradicional en Andújar de anunciar su Fiesta Mayor. Y hay que recordar que, antes de la guerra tan solo tenemos constancia de aquel antológico cartel del padre de Luis, don Manuel Aldehuela, que sirviera para conmemorar el VII centenario de la aparición.
La imagen está sacada de la publicación que hiciera Fernando Mesa acerca de los carteles de Romería y sus autores.

EL ARTE DE ALDEHUELA EN LAS PORTADAS DE ALGUNOS LIBROS




La maestría de Luis Aldehuela también ha servido a veces como reclamo para algunas de las publicaciones andujareñas. Ofrecemos aquí tres ejemplos muy distintos: en primer lugar una reproducción del retrato que evoca a Sor Lucía Yáñez en la obra que recordaba el vaticinio que del cólera morbo realizara la religiosa trinitaria. Lástima que la portada sea en blanco y negro: el original lo conservan las madres de la Trinidad.


En segundo lugar, el cartel anunciador del cuarto centenario de la presencia de esas mismas religiosas en Andújar, que también fue portada del libro que recogía todos los actos que tuvieron lugar para conmemorar esta efeméride.


Y, mucho más alejado en el tiempo, y con un motivo bien diferente, un breve apunte para ilustrar el libro de reciente publicación, Los últimos que fuimos a la guerra, obra que recoge las vivencias personales de un jovencísimo Luis Aldehuela durante nuestra Guerra Civil.





Cuadros de Luis Aldehuela en San Bartolomé





Al abrigo de los centenarios muros de San Bartolomé Apóstol no solo es venerado el San Antonio de Padua que un día esculpiera un joven Luis Aldehuela, sino que años después, cuando nuestro artista era ya un autor consagrado, se requirió de su talento para decorar la recuperada capilla bautismal de la parroquia. En primer lugar tenemos a Jesús Resucitado, con esa claridad que siempre impera en sus lienzos. Con posterioridad, pintó un segundo cuadro con el motivo del Bautismo en el Jordán. Espléndido conjunto que, ojalá, perdure por siempre junto a la bella pila bautismal de mármol rojo egabrense y la soberbia reja del maestro Bartolomé.