Si hace poco publicábamos un delicioso sello con un dibujo de Luis, ahora elegimos un tamaño de mayor empaque: el cartel.
La cartelería no tenía secretos para Aldehuela, siempre atento a captar la atención del espectador usando para ello toda su sapiencia y experiencia pictórica. Ya pudimos verlo en los carteles de Romería, tanto los publicados en vida como en el del año pasado. Ahora, una muestra más, de un Luis más íntimo: esta sencilla pero efectiva creación para la Vigilia Diocesana de Espigas que además conmemoraba el centenario de la creación en Andújar de la Adoración Nocturna.
La reproducción que aquí puede verse no hace justicia, en absoluto, al original. Seguimos soñando con una exposición antológica de su obra donde se puedan admirar sus cuadros con la luz de su tierra, sin que medien distorsiones virtuales.
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