San Antonio de Padua (1948)



Desatino en proyecto insospechado,
en el ciprés y el pino aún estaban pendientes
de una gubia que esperaba
ansiosa de un milagro ser tallado.

Diálogo de horas modelado,
surgía donde el alma se encontraba
volúmenes ignotos, y soñaba
en un crear jamás imaginado.

Dicen que, cuando niño, lo vi arcano
en un atardecer por la espesura
y se sentó, cansado, en un ribazo...

Y gracia fue del Santo franciscano
que mis manos plasmaran la hermosura
de tener al Amado en su regazo.

(Luis Aldehuela)

Oración del Huerto (1948)



Dando forma a la Noche de Amargura,
la Vida se convirtió en Agonía
cuando el Divino Cuerpo se ofrecía
obediente al mandato de la Altura.

Todo tiembla en la gubia y la postura.
La soledad, velando se dormía...
Él, lloró sudando sangre y gemía
y al mundo redimió con su ternura.

Poco falta para tanto tormento:
El traicionero beso del amigo...
El clamor liberando al presidiario...

Cargado con la Cruz del Sufrimiento,
con la Espina y su Pasión por testigo,
se abre paso el Amor hacia el Calvario.

(Luis Aldehuela)