
Dando forma a la Noche de Amargura,
la Vida se convirtió en Agonía
cuando el Divino Cuerpo se ofrecía
obediente al mandato de la Altura.
Todo tiembla en la gubia y la postura.
La soledad, velando se dormía...
Él, lloró sudando sangre y gemía
y al mundo redimió con su ternura.
Poco falta para tanto tormento:
El traicionero beso del amigo...
El clamor liberando al presidiario...
Cargado con la Cruz del Sufrimiento,
con la Espina y su Pasión por testigo,
se abre paso el Amor hacia el Calvario.
(Luis Aldehuela)
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