Puede que resulte un poco anacrónico, pero no quería que terminara el año sin incluir en el blog el último de los carteles que pintara Luis Aldehuela para anunciar nuestra fiesta romera. Fue en el año 2000, y de nuevo el artista nos sorprende recogiendo uno de esos momentos especiales que, aunque puedo equivocarme, nadie había aún plasmado en lienzo: la recogida de la imagen de la Virgen de la Cabeza, y la cadena humana que ayuda a los cansados anderos a llegar a la explanada del santuario. Viendo a esos romeros uno recuerda los dibujos que ilustran Los últimos que fuimos a la guerra, con un sintetismo y agilidad que están muy próximos al mundo del cómic.

Como dices, conjuga los dos conceptos de la pintura del maestro. Está su naturaleza y está esa forma de representar la figura humana y la escenografía que comportan sus actitudes, una plasticidad que, en ocasiones, me hace recordar los paradigmas de la obra de Harold Foster.
ResponderEliminar