Un pueblo en sintonía con su artista.

A veces ocurre: hay quien consigue ser profeta en su tierra y, de esta forma, el pueblo lo reconoce como alguien que sabe expresar lo que todos sienten pero no todos tienen capacidad de decir. El poder plástico de Aldehuela, presente en el cuadro que venimos glosando durante este último mes, se ha convertido ya en un nuevo "clásico" dentro del repertorio pictórico andujareño, en una obra presta a ser lucida en cualquier lugar, tal y como ocurriera con otros cuadros del artista, en especial, el que representa una escena romera que tenía como protagonista el antiguo arco de acceso a la plaza del poblado del santuario. 
Y como muestra: este balcón, engalanado para las ya extintas fiestas abrileñas:


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