Hasta 1968 no encontramos a Luis Aldehuela plasmando su sentir romero en un cartel oficial. Durante estos años la madurez que ha ido logrando el artista es bien patente, tanto en sus conocidos temas venatorios, como en el retrato. La Virgen de la Cabeza es un motivo que se va a repetir una y otra vez en sus cuadros, llegándole encargos de muy diferentes lugares. De ahí que, suponemos, eligiese a la imagen de la Morenita para pregonar la fiesta del 68 con sus pinceles, una imagen exenta de cualquier avalorio extraño: sencilla entre las peñas, como recién aparecida al pastor de Colomera. Y ambas imágenes, la Virgen y el Niño, luciendo en sus sienes las antiguas coronas. Habrá que esperar muchos años para encontrarnos con otra reivindicación estética similar: al cartel de romería de Pedro Palenciano donde también aparece María como Madre de Dios, sin condecoración alguna.

1 comentario:

  1. La caída natural de los tejidos que dan forma a saya y manto, lo agreste de aprisco, la vegetación a la manera del maestro, la soberbia interpretación de un cielo que más nos recuerda un otoño que otro tiempo, la aurea huella de las preseas idealizadas y, sobre todo, la belleza "recuperada" sobre el cimiento de los recuerdos infantiles que el Maestro conserva en la faltriquera de su memoria dieron lugar a que este cartel de mi año natalicio sea ya, por méritos propios, parte de la leyenda inexplicable de nuestro pueblo.

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