Desde La Jara
Leyendo, Fran, cómo describes tus vivencias alli, no puedo dejar de publicar, para ti, esta imagen de la chimenea de La Jara, donde todo –parece– sigue igual...
Hemos estado unos dias, el primer verano sin su presencia real pero llenándolo todo. Las noches estrelladas iluminándonos, o al atardecer cuando suavemente deja el sol los últimos rayos en la campiña... ese "no se qué", como decia él tantas veces, sigue vivo alli, ¡es eterno! Y sí, él sigue estando en cada rincón, lo he sentido tan cerca... bajando los escalones del estudio, apareciendo por el pequeño pasillo que da a la terraza de la cocina, tantos ruidos familiares nos llevaban continuamente a su recuerdo.
Me alegra lo que viviste allí, los inviernos son mucho mejores. En aquel rincón se detiene el tiempo y hasta se alargan mucho más las horas oyendo los misterios de nuestra sierra... ¡qué más podria decirte, querido amigo! Vuelve cuando quieras, estás en tu casa...
Un abrazo
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Hermosas palabras, Pili. Me puedo imaginar lo que has sentido durante esos días en La Jara.
ResponderEliminarGracias por la invitación. Ojalá algún día pueda volver allí.
Besos para todos de
Fran