Quedamos con la lluvia, cuando el agua
se desliza por los postigos,
la transparencia del cristal.
Cuando fluye el silencio
de la corriente oculta en los canales.
Y la gota del líquido,
al resbalar tan de repente,
por las hojas de las hortensias
y los pétalos de los geranios.
La luz, ya tan distinta.
A oscuras, tan de pronto, el salón.
Y así quedamos, en la duermevela,
con la música al fondo,
conversando…
Y mientras, cae la lluvia.
Es el tiempo que ya nos queda.
(Francisco M. Carriscondo Esquivel, inspirado en las tardes de otoño e invierno que pasaba con Luis en su casa, conocedor del tiempo que nos quedaba y que queríamos apurar al máximo, publicado en Cuaderno votivo. Ciudad de México: Ediciones Sin Nombre, 2010).
pRECIOSA LA POESIA......QUE MOMENTOS MAS CERCANOS Y MISTERIOSOS....SIEMPRE ESTARÁ EN NOSOTROS.
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